Hace mucho tiempo, en un país muy,
muy lejano, se ofertó al público una de las promociones de anime más
acertadas hasta el momento. Estamos hablando de ese dúo dinámico tan
especial y que con tanto cariño recordamos, Akira y Ninja Scroll. Sobre Akira
no había nada que decir, pues afortunadamente llegó a España, aunque
quizás en menos salas de las esperadas. Sin embargo, todo el mundo se
quedó extasiado ante lo que llegaría a ser un clásico de culto,
sangriento y con un diseño de personajes de lo más peculiar.

Esa colección prosiguió con títulos de sobra conocidos por todos como Urotsukidoji, Dominion o Royal Space Force. Pero Ninja Scroll
dejó un sello tan fuerte que, pese a los años y a las muchas películas
notables de animación que surgieron los siguientes años, sigue siendo
la compañera de viaje de Akira en cualquier oferta o pack que se ponga a la venta en público.

La acción transcurre tras la época de guerras civiles en Japón, cuando el clan de Ieyasu Tokugawa derrota al clan de Hideyoshi Toyotomi en la archiconocida batalla de Sekigahara. Nos econtramos con esa mítica escena en que el honorable ninja en alquiler Jubei Kibagami
se ve acosado en un puente por tres asesinos. En este momento se
descubre que no va a ser una película de acción como las demás.

Jubei, que tiene un pasado poco conocido pero tumultuoso, se verá envuelto en una conspiración del clan Shogun of the Dark, dirigidos por los exregentes de Japón, el clan Toyotomi. La aldea de Shimoda queda afectada por lo que parece ser una epidemia. El pequeño clan Mochizuki
sospecha que realmente hay algo más destrás, un plan oculto, y decide
enviar un grupo de hombres a investigar. Y aquí empieza el baile de
diseños de personajes, a cuál más enrevesado.

Pues el clan que prepara un asalto para apartar del Bakufu al clan Tokugawa, se ve respaldado por ochos guerreros de poderes incomparables, denominados los Ocho Demonios de Kimon. Tessai, uno de estos demonios, cuya técnica de lucha principal es convertir su cuerpo en roca y que posee un arma al estilo Darth Maul, elimina al grupo de investigación enviado a la aldea de Shimoda, excepto una, Kagero,
una chica ninja cuyo cuerpo alberga veneno lo que le permite trabajar
de “catadora oficial del clan” y, a su vez, matar a todo aquel que hace
el amor con ella.

Tessai la atrapa e intenta propasarse con ella, pero se encuentra con un Jubei
que se encuentra de paso. Lógicamente se origina una de las batallas
más épicas jamás vistas en el anime. Con un derramamiento de sangre y
ese toque de erotismo tan característico en todas las obras de Yoshiaki Kawajiri.

El devenir de la historia tiene un pequeño alto en el camino cuando Jubei se encuentra con Dakuan, un anciano de aspecto apacible y sabio, aunque realmente es un espía oculto del Shogunato que está intentando averiguar la trama oculta de los Ochos Demonios de Kimon. Ante la negativa de Jubei
de unir esfuerzos para derrotarles, le envenena con la única
posibilidad de contrarrestarlo con más veneno, exactamente el que se
esconde en el cuerpo de Kagero.

Una vez con los tres protagonistas principales en marcha, el
largometraje se convierte en una cruzada contra los diferentes demonios
de Kimon. Así pues tenemos a Benisato, una guerrera llena de tatuajes de serpientes y que ejerce un absoluto control sobre ellas; Mushizu, un cruce entre el jorobado de Notre Dame y un avispero que también domina a estos insectos voladores; Utsutsu Mujuro,
el más normal de todos con el único defecto dísico, aunque será a la
larga una virtud, de ser ciego permitiéndole oír hasta el más mínimo
sonido.

También tenemos a Shijima, el típico hombre de las
sombras que tiene el poder de controlar a personas mediante una técnica
que no se describirá aquí por ser para mayores de dieciocho años; Zakuro, guerrera que realiza experimentos con la pólvora cuya efectividad ya querría el profesor Bacterio; Yurimaru, segundo al mando y con el poder de electrocutar a sus enemigos una vez caen en sus hilos y, por último, Gemma, líder de los ocho demonios y cuyas habilidades van desde la regeneración hasta la reencarnación.

Toda historia tiene su creador. En este caso Yoshiaki Kawajiri.
Nació en 1950 en Yokohama y desde hace décadas se dedica a la
animación. De sus manos han salidos los productos más versados sobre
criaturas demoníacas o con características infernales más socorridos de
la animación nipona. Ejerció las labores de dirección en Demon City, Wicked City, Lensman, Running Man, X, Vampire Hunter D: Bloodlust o el corto de Animatrix titulado Program.

Aunque también ha trabajado en numerosas series como Azuki-chan o Conan, el niño del futuro y a destacar su trabajo como guionista de El Viento de Amnesia, siendo una de las obras de obligado visionado por los amantes de la ciencia-ficción.

Junto con él, en ésta producción de Madhouse, trabajaron Kaoru Wada (3x3 Ojos, InuYasha, Samurai 7, Harlock Saga) encargado de la inconfundible banda sonora; Yukata Minowa (Vampire Hunter D: Bloodlust, Metrópolis) responsable del diseño de personajes; Hiromasa Ogura director artístico en Ghost In The Shell, The Wings of Honneamise o Last Exile.

Ninja Scroll ha sido, es y será un clásico de culto que incluso
ha llegado a tener una serie animada con menor calidad, pero con el
diseño de personajes acostumbrado. Fue dirigida por Tatsuo Sato (Azumanga Daioh, Di Gi Charat o Paranoia Agent). La serie y la película han sido editadas por Selecta Visión
en España y en diciembre de 2005 (concretamente el 15) se reeditó en un
pack especial junto con Akira y Ghost in the Shell, bajo el nombre de Box Anime Collectors.
Finalmente, desear que se confirme definitivamente esa segunda parte
que parece estar en fase de pre-producción para poder seguir
disfrutando de este clásico sangriento.

NOTICIA PUBLICADA POR: www.animangaweb.com